Otra vez fue asesinado un hincha en el fútbol profesional colombiano. Su nombre es Camilo Rojas, aficionado al Atlético Bucaramanga. Cayó en las manos de unos violentos fanáticos del Cúcuta Deportivo en el Clásico del Oriente del país, diputado en el Estadio General Santander.
El partido estuvo marcado por la violencia, empezando por las celebraciones de los goles. Kevin Londoño, del equipo ‘leopardo’, festejó su anotación provocando a los hinchas locales; se puso la máscara del Hombre Araña y realizó hacia la tribuna el gesto de lanzar telarañas, propio de este personaje ficticio.
Después Jaime Peralta, autor de los dos goles del Cúcuta, hizo el gesto de sacar las garras, en lo que claramente fue una alusión al leopardo, y pasó un dedo pulgar por su cuello de un lado al otro, como si estuviera degollando al felino.
En las tribunas hubo agresiones de los hinchas cucuteños, entre ellos mismos y hacia los integrantes del Bucaramanga. Así lo denunció Leonel Álvarez, director técnico del equipo visitante, cuando en la rueda de prensa le preguntaron por la “fiesta” del fútbol que se vivió en este Clásico del Oriente.
“¿Fiesta? Si esto es una fiesta, entonces… En una fiesta a uno lo escupen y le tiran de todo, ¿cierto?”, empezó respondiendo el entrenador. “Hay que calmarse un poquito, porque hasta entre ellos mismos pelean; menos mal nuestra hinchada no vino, porque nos hubieran acusado de alguna situación”, continuó Álvarez, quien incluso denunció que les tiraron orines.