En cada Copa del Mundo hay héroes, sorpresas y campeones… pero también grandes ausentes. A falta de 100 días para el Mundial 2026, se confirmó la lesión de rodilla de Rodrygo Goes del Real Madrid que lo sacará de los convocados por Ancelotti. Pero, no es el único caso, muchos recordaban a las estrellas que vieron el torneo por televisión por culpa de una lesión, recordatorio cruel de lo frágil que puede ser el sueño mundialista. ¿Cómo no recordarlo? Si en Colombia padecimos la ausencia de Falcao en 2014.
En Brasil 2014, Marco Reus encarnó el drama alemán. Se lesionó el tobillo en un amistoso ante Armenia justo antes del torneo y se perdió la consagración. Para Colombia, el recuerdo más doloroso es Radamel Falcao: cuando era uno de los delanteros más temidos del mundo en Mónaco, una rotura de ligamento cruzado en la rodilla izquierda, tras una dura entrada jugando la Copa de Francia, lo marginó de la cita.
Sudáfrica 2010 también dejó una lista extensa. David Beckham, a punto de convertirse en el primer inglés en disputar cuatro Mundiales, se rompió el tendón de Aquiles con el Milan. Michael Owen quedó fuera por una lesión en los tendones del cuádriceps con el Manchester United. Michael Ballack, capitán alemán, sufrió la rotura de ligamentos internos del tobillo por una entrada de Kevin-Prince Boateng en la final de la FA Cup. Y Rio Ferdinand, líder de la defensa inglesa, se lesionó la rodilla en un entrenamiento previo al torneo.
En ediciones anteriores se repite la historia. Djibril Cissé se fracturó tibia y peroné antes de Alemania 2006; Robert Pirés se perdió Corea-Japón 2002 por una grave lesión de rodilla; Santiago Cañizares no fue a ese Mundial por un tendón roto tras un insólito accidente con un frasco de perfume que cayó sobre su pie; y Romario, héroe de 1994, se quedó fuera de Francia 1998 por problemas musculares.
Más atrás en el tiempo, nombres como Marco van Basten, Bernd Schuster, Daniel Passarella o incluso Alfredo Di Stéfano completan una lista que demuestra que ni el talento ni la historia blindan a nadie de la mala fortuna: una lesión a destiempo puede borrar el sueño de toda una carrera.





