Un rendimiento distante del pasado glorioso
El ciclo de Marcelo Gallardo en River Plate vuelve a llegar a su fin. El entrenador argentino confirmó que el partido de este jueves será el último al frente del equipo, cerrando así su segunda etapa en el club de Núñez, un período que estuvo lejos de igualar la magnitud y el éxito de su primera era.
Conmovido y autocrítico, el “Muñeco” reconoció que los objetivos deportivos no se cumplieron como se habían proyectado. A diferencia de su ciclo anterior —marcado por títulos internacionales, dominio continental y noches históricas— esta nueva etapa no logró consolidar un proyecto ganador ni alcanzar las metas trazadas por la institución.
La expectativa por su regreso había sido enorme. El recuerdo de aquella etapa dorada elevó la ilusión de los hinchas, pero los resultados no acompañaron con la misma contundencia. River compitió, mostró pasajes de buen fútbol, pero nunca terminó de encontrar la regularidad ni el peso competitivo que caracterizó al equipo en los años más exitosos del técnico.
En conferencia, Gallardo habló de “dolor” y asumió responsabilidades, entendiendo que en un club de la exigencia de River no basta con intentarlo: hay que ganar y convencer.
La confianza en los colombianos
Durante este segundo ciclo, el entrenador mantuvo su respaldo a futbolistas de su entera confianza como Juan Fernando Quintero y Kevin Castaño. “Juanfer”, símbolo de calidad y talento, volvió a ser una pieza cercana al DT, mientras que Castaño representó una apuesta estratégica para fortalecer el mediocampo.
Ambos contaron con la consideración directa del entrenador, quien siempre valoró su compromiso y aporte táctico dentro del proyecto.
Más allá de los resultados recientes, Gallardo destacó el crecimiento estructural del club y reiteró que River sigue siendo una institución modelo en la región. Así, el “Muñeco” baja nuevamente el telón, esta vez en un cierre más sobrio que glorioso, pero igualmente significativo en la historia millonaria.





