El blanco pisa fuerte en la Sudamericana
Once Caldas volvió a encender la ilusión de su hinchada al derrotar 1-3 a Huracán en el estadio Tomás Adolfo Ducó, un resultado que le permitió sellar su clasificación a los cuartos de final del torneo continental. Con esta gesta, el Blanco Blanco revive recuerdos de sus mejores noches internacionales, confirmando que sigue siendo un equipo con historia y jerarquía fuera de Colombia.
El compromiso tuvo todos los condimentos de una serie copera: tensión, polémicas arbitrales y emociones hasta el último minuto. Huracán abrió el marcador al minuto 39 con un penalti de Matko Miljevic, pero la reacción manizaleña no tardó. Apenas sesenta segundos después, Dayro Moreno, eterno líder del club, apareció para empatar 1-1 tras una precisa asistencia de Michael Barrios.
En la segunda mitad, el equipo dirigido por Hernán Herrera mostró carácter y pegada. A los 65 minutos, Barrios culminó una jugada colectiva para adelantar a Once Caldas 1-2. Ya en el tramo final, al minuto 88, Jefry Arley Zapata asistió nuevamente a Dayro Moreno, que con su olfato goleador selló el 1-3 definitivo y su doblete personal.
El epílogo del encuentro fue vibrante. Huracán intentó descontar con insistencia, pero se encontró con la muralla de James Aguirre, que realizó atajadas determinantes, incluida una espectacular en el 90+6 frente a Eric Ramírez. Por su parte, Pipe Gómez y Mateo García tuvieron opciones de ampliar la ventaja, pero no lograron concretar.
El partido también estuvo marcado por las decisiones del VAR y las tarjetas rojas. El conjunto argentino terminó con dos expulsados —Juan Bisanz y Matko Miljevic—, mientras que Once Caldas sufrió la salida de Mateo Zuleta. La tensión y el dramatismo fueron el reflejo de un duelo de eliminación directa, donde el Blanco Blanco mostró mayor madurez y contundencia.
Con esta victoria, Once Caldas no solo firmó una noche inolvidable en Buenos Aires, sino que además avanzó a los cuartos de final del torneo, confirmando que conserva la esencia de aquel equipo que en 2004 conquistó la Copa Libertadores. Su mezcla de experiencia, liderada por Dayro Moreno, y la juventud de jugadores como Jefry Zapata, proyecta optimismo para lo que viene.
El pitazo final desató la fiesta entre los jugadores y los hinchas que acompañaron al club en Argentina. Una gesta que reafirma que el Blanco Blanco, cuando pisa suelo internacional, siempre tiene algo especial para mostrar.




