Un importante escándalo ha sacudido al fútbol profesional colombiano en las últimas horas, luego de que el club Fortaleza CEIF, de la capital, fuera denunciado ante el Ministerio del Trabajo por presuntas irregularidades con las condiciones laborales de sus trabajadores. La situación, revelada por la revista Semana, pone en entredicho el manejo interno de la institución que en los últimos tiempos ha tenido un notable ascenso deportivo.
Según los testimonios recopilados, el equipo no estaría cumpliendo con las condiciones necesarias para un trabajo digno, con varias denuncias que apuntan a violaciones de derechos laborales. Entre las acusaciones más graves, se destaca la de una mujer que interpuso una queja por acoso laboral, alegando haber sido sometida a malos tratos que le habrían causado problemas de salud significativos. Esta empleada denunció jornadas laborales excesivamente largas sin las prestaciones legales correspondientes y que fue inducida a cometer actos irregulares. Adicionalmente, aseguró haber sido presionada para modificar cifras del club a petición de sus superiores, y fue víctima de persecución y desprotección laboral mediante “descalificación, carga excesiva de trabajo, cambios permanentes de horario, hacer más gravoso el cumplimiento de la labor y/o ocultamiento de correspondencia o mensajes electrónicos”.
Otros empleados del club también alzaron su voz, corroborando el ambiente de “maltrato y acoso laboral”. Mencionaron “sobrecarga” de trabajo y la presión para que, desde el área deportiva, se exigieran los pagos a los jóvenes jugadores. Se sienten como “piezas de quitar y poner” y se quejaron de que “no se valora el trabajo”. Un caso particularmente alarmante es el de un compañero que sufrió un accidente laboral sin contar con póliza de seguro, por lo que los demás empleados tuvieron que reunir dinero para apoyarlo.
En respuesta a estas graves acusaciones, Francisco Serrano, representante legal de Fortaleza CEIF, declaró a Semana que el club no tiene relación contractual con algunos de los “protagonistas” de las denuncias. Asimismo, afirmó haber comunicado al presidente del club la necesidad de cumplir con todas las normativas legales y laborales, así como el respeto y trato digno a todos los colaboradores. Respecto a la empleada que se quejó ante el Gobierno, Serrano reveló que se llegó a un acuerdo.
Sin embargo, la polémica no termina ahí. El vocero de Fortaleza, Andrés Hernández, ha ido más allá, anunciando que el club presentará una denuncia ante la Fiscalía contra la mujer que hizo la denuncia inicial, por “posible responsabilidad por vulneración de derechos fundamentales, específicamente los derechos al buen nombre, integridad e intimidad personal”. Adicionalmente, Semana reportó que varios empleados del club han confirmado el inicio de una presunta “cacería de brujas” interna para identificar a quién suministró la información a los medios. Los denunciantes, por su parte, insisten en que rompieron el silencio para “defender sus derechos como trabajadores y que no se repitan más estas conductas dentro del equipo, pero no se trata de dañar la imagen o afectar el nombre de Fortaleza Cundinamarca o de la casa matriz”.
Este escándalo subraya la importancia de la transparencia y el cumplimiento de las normativas laborales en el ámbito deportivo, y genera un llamado de atención sobre las condiciones en las que operan algunos clubes del fútbol colombiano.






