Ricardo Márquez, un goleador

Al primero que vi fue a Juan José Valiente; lo recuerdo corpulento y dueño de una parcela en el centro del área defensiva del rival. Después he visto muchos de todas las características: excelentes cabeceadores, los que solo saben hacer el último pase a la red –algunos miran esta cualidad con cierto desdén, como si fuera algo fácil-, los que salen del área a pivotar y saben jugar de espaldas al arco rival, los que tienen la capacidad de juntarse con el 10 (me gusta nombrarlos a la vieja usanza) y con los punteros, el 7 y el 11. Altos y fornidos como Eduardo Vilarete, pequeños y efectivos como Romario, de pegada fuerte como Valenciano, y versátiles como Radamel Falcao, habilidosos y con gran repertorio de definición como Ronaldo Nazario, y con menos posibilidades técnicas, pero muy efectivos como Iturburo. Sí, me refiero a la posición del centrodelantero, al número 9, al goleador, al definidor. Es esa en la que yo jugaba, aunque siempre muy distante de los talentosos que vi en la vida.

Sigo muy de cerca al Unión Magdalena. No solo voy al estadio a ver los partidos –aun viviendo en Bogotá- sino que además converso con los jugadores, técnicos y periodistas cercanos al equipo samario. En la campaña del 2018 quedé sorprendido por la aparición de Ricardo Luis Márquez González, un jugador de 1.87 m, quién marcó 20 goles en ese torneo. Un típico número 9, un goleador de los que hacía rato no veía en La Samaria. Reúne características físicas y técnicas muy interesantes para jugar en la élite mundial.

Ricardo Márquez celebra después de anotar el primer gol de su equipo a la Equidad, en la fecha 3 de la Liga Águila I 2019. Estadio Sierra Nevada, Santa Marta. Foto: VizzorImage

Lo vi anotar goles de todas las facturas: ganando en el juego aéreo, disparando con fuerza en el área con cualquiera de los dos perfiles, llegando a dar el último toque como un gran definidor, rematando de tiro libre, etcétera. Todavía están vivos en mi memoria los tres goles que le anotó a Jaguares en el primer partido de la vuelta del Unión al campeonato de la A en 2019.

Carlos Silva, técnico del Unión Magdalena, quien lo conoce bien porque era el director de las divisiones menores del equipo samario, me hizo este comentario: “A los jóvenes de hoy les gusta ser futbolistas, más que nada, por los elementos materiales (autos, mansiones, jets privados, etc.) que obtienen quienes ejercen esta actividad, pero lo que poco les gusta a dichos individuos es hacer los esfuerzos -no sacrificios- necesarios para lograr obtener esos beneficios. El caso de Ricardo Márquez es una excepción a esa “media” del joven de esta época. Él es ambicioso, está lleno de una exagerada dosis de esfuerzo y convicción para los logros. Es cierto que se encuentra aún en formación, de lo cual es consciente, pero indiscutiblemente ese espíritu de lucha permanente está por encima de cualquier déficit propio de su inconclusa construcción. La naturaleza lo ha dotado con cualidades propicias para llegar a la élite mundial, gran dote atlético, capacidad de definición inmejorable y disposición para descubrir conocimientos nuevos cada día”.

Por su parte, Néstor Rodríguez, técnico en las divisiones menores del Unión Magdalena, quien también lo conoce bien, lo define así: “Ricardo es un delantero centro potente, con ambición hacia portería rival siempre; tiene buena ocupación de área y gran juego aéreo, con carácter y pasión por lo que hace; gran trabajador y profesional. Siempre quiere ganar; ambicioso cada vez que juega”.

Ahora, creo que es necesario dejar claro lo que dice el profe Silva: es un jugador en formación. Tiene 22 años, lo cual exige que se le haga un acompañamiento integral que le permita el mejor desarrollo de todas sus habilidades, tanto las futbolísticas como las cognitivas, emocionales y sociales. Esa fogosidad con la que juega, y que en principio es una virtud, tiene que ser vivida asertivamente, porque puede convertirse en una dificultad, ya que le puede generar lesiones o expulsiones.

Creo que Millonarios se hace a un gran refuerzo al tener en préstamo con opción de compra a Márquez. Estoy seguro de que es un jugador con mucho que aportar y que llenará de alegría el corazón de la hinchada azul. El profesor Alberto Gamero lo conoce y sé que generará los dispositivos tácticos necesarios para aprovecharlo al máximo.

Desde ya le auguro un muy buen desempeño en el equipo ‘embajador’ y su pronto desplazamiento a un equipo europeo; allá donde está llamado a seguir triunfando. Seguro disfrutaremos muchos goles de Ricardo Márquez.

Por: Alberto Linero