Egan Bernal se mantiene entre los favoritos
La etapa 11 de la 80ª edición de la Vuelta a España quedó marcada por hechos extradeportivos que obligaron a detener la competencia. Protestas pro-Palestina bloquearon la meta en Bilbao, lo que llevó a la organización a tomar la decisión de neutralizar la jornada, impidiendo que se declarara un ganador.
La jornada, que tenía un recorrido de 157,4 kilómetros con salida y llegada en Bilbao, se desarrollaba con normalidad hasta los últimos compases. Sin embargo, la presencia de manifestantes en la línea de meta imposibilitó la llegada de los ciclistas. Ante esta situación, los comisarios determinaron que los tiempos oficiales para la clasificación general se tomarían a 3 kilómetros del final.
El ambiente de tensión no es nuevo en esta edición de la Vuelta, ya que en las últimas etapas las protestas contra la participación del equipo Israel Premier Tech se han intensificado, generando momentos de incertidumbre tanto para corredores como para la organización.
Clasificación antes de la neutralización
Hasta el momento en que se decidió neutralizar, la etapa mostraba un grupo compacto con Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike), Thomas Pidcock (Q36.5) y Jai Hindley (Red Bull-BORA-hansgrohe) como protagonistas. Vingegaard cruzó al frente, seguido de Pidcock, mientras Hindley cedía diez segundos respecto a los líderes. El colombiano Egan Bernal (INEOS Grenadiers) rodaba a 24 segundos de la cabeza.
Nueva clasificación general
Tras el ajuste en los tiempos, la clasificación general mantiene a Jonas Vingegaard como líder sólido con un acumulado de 41:14:02 y una ventaja de 50 segundos sobre João Almeida (UAE Team Emirates – XRG), quien se consolida como segundo. Pidcock asciende al tercer puesto a 56 segundos. Entre los diez primeros también figuran corredores como Felix Gall (AG2R), Jai Hindley, Giulio Ciccone (Lidl-Trek) y el joven Matthew Riccitello (Israel Premier Tech).
Por su parte, Egan Bernal continúa entre los mejores, ubicado en la posición 11 a 3 minutos y 23 segundos del líder, mostrando consistencia en la montaña y regularidad en las etapas de media dificultad.
Con este episodio, La Vuelta 2025 suma una página atípica en su historia, en la que lo deportivo quedó en segundo plano frente a circunstancias políticas y sociales que impactaron directamente en el desarrollo de la competencia.




