Lanús se consagró campeón de la Copa Sudamericana por segunda vez en su historia, después de derrotar a Atlético Mineiro en una final definida desde el punto penal, tras un 0-0 en los 90 minutos reglamentarios y el tiempo extra. El título devuelve al club granate a la primera línea del fútbol continental, años después de su primera coronación en el certamen.
El partido fue cerrado, con pocas opciones claras de gol y un fuerte componente táctico. Lanús priorizó el orden defensivo, reduciendo espacios en su campo y obligando a Atlético Mineiro a buscar alternativas desde los costados y el remate de media distancia. El conjunto brasileño tuvo mayor posesión, pero se encontró con una zaga firme y un arquero atento en cada intervención.
En el segundo tiempo, el equipo argentino se animó a adelantar líneas por momentos, aunque sin descuidar la estructura defensiva. Los ingresos desde el banco aportaron frescura, pero ninguno de los dos equipos consiguió romper el cero, forzando la prórroga. En el alargue, el cansancio condicionó el ritmo del juego y ambos optaron por minimizar riesgos, pensando ya en la definición desde los doce pasos.
En la tanda de penaltis, Lanús mostró mayor efectividad y serenidad. Sus ejecutores convirtieron los lanzamientos claves, mientras que el arquero granate contuvo tres de los cobros de Atlético Mineiro. Esa diferencia inclinó definitivamente la serie y selló el 2º título sudamericano para el club argentino.
Con esta consagración, Lanús suma una nueva estrella internacional y asegura su presencia en futuras competiciones continentales, incluyendo la Recopa Sudamericana y la próxima edición de la Copa Libertadores. Para Atlético Mineiro, la derrota supone un golpe deportivo tras una campaña en la que había mostrado solidez, eliminando a Atlético Bucaramanga. Mineiro nuevamente es subcampeón de América, tras perder el año pasado la final de la Libertadores ante Botafogo.
Segundo título de Sudamericana para el fútbol argentino, tras el logrado por Racing el año pasado ante Cruzeiro, con gran actuación de Roger Martínez y Juan Fernando Quintero.





