Dos colombianos invitados, a pesar de no estar en la preselección
Con expectativa moderada y una inevitable sensación de preocupación, el arbitraje colombiano observa de cerca el desarrollo del Seminario de Árbitros Candidatos al Mundial FIFA 2026, que se llevará a cabo del 12 al 18 de enero de 2026 en Río de Janeiro, Brasil, organizado por CONMEBOL y CONCACAF.
La FIFA oficializó la lista de árbitros preseleccionados de Sudamérica que continúan firmes en el camino hacia la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá 2026. En el grupo aparecen jueces consolidados del continente como Raphael Claus, Wilton Sampaio (Brasil), Facundo Tello (Argentina), Cristian Garay (Chile) y Jesús Valenzuela (Venezuela), nombres que hoy parten con ventaja en la carrera por dirigir en el máximo escenario del fútbol mundial.
Un balance preocupante
Para Colombia, el anuncio deja un balance inquietante: ningún árbitro nacional fue incluido en la preselección oficial. Una ausencia que prende las alarmas en el entorno arbitral del país, especialmente si se tiene en cuenta la participación constante de jueces colombianos en torneos CONMEBOL, eliminatorias y competencias internacionales durante los últimos años.
No obstante, el panorama no es completamente desalentador. John Ospina (1992) y Andrés Rojas (1984), los dos árbitros colombianos que formaban parte del proceso inicial, no fueron retenidos en la preselección, pero sí estarán presentes en el seminario de Río de Janeiro, pese a no integrar la lista oficial de candidatos al Mundial.
Su presencia en Brasil representa una oportunidad clave de crecimiento y visibilidad, ya que este tipo de encuentros permiten evaluaciones técnicas, físicas y conceptuales bajo parámetros FIFA, además de un seguimiento cercano por parte de instructores internacionales. Para ambos jueces, mantenerse activos en este escenario significa no salir del radar, aun cuando el camino hacia 2026 se complique.
La realidad genera preocupación: Colombia, un país históricamente bien representado en el arbitraje continental, hoy no tiene un nombre firme en la ruta mundialista. Sin embargo, también hay esperanza. Procesos como este abren la puerta a ajustes, renovación y fortalecimiento estructural del arbitraje nacional.
El mensaje es claro para el fútbol colombiano: el presente exige autocrítica y trabajo profundo, pero el futuro aún ofrece oportunidades. La representación colombiana correrá por cuenta de Nicolás Gallo





