Un nuevo desastre de Benítez

Vive de su historia, no de su pasado reciente

Un nuevo fracaso para la hoja de vida de Rafael Benítez. Su llegada al Everton fue muy cuestionada, y está claro que tenían razón los que se opusieron a su llegada como reemplazo de Carlo Ancelotti. El técnico español, que sigue viviendo de sus momentos de gloria con el Liverpool, no le aportó nada al conjunto ‘toffee’ y, por el contrario, lo dejó en una posición muy complicada en la tabla de posiciones de la Premier League.

Los números son terribles, siete victorias, cuatro empates, once derrotas y un curioso récord: ser el peor equipo desde el mes de octubre, con un partido ganado de trece disputados. Son resultados muy malos para un equipo que mantuvo la base que dejó Ancelotti y que el técnico español no pudo poner a funcionar.

El legado de Benítez en el Everton es fatal. No solo lo dejó en una posición muy incomoda en la tabla; también hizo que dos de los referentes de la temporada pasada se fueran del equipo, jugadores por los que el club había apostado pero que no eran de su agrado como entrenador. El primer caso, y tal vez el más sonoro, fue el de James Rodríguez, a quien no le dio ninguna oportunidad y sentenció desde su llegada. Es cierto que el colombiano no hizo mucho por cambiar la situación, pero ya sabía cómo era Benítez y prefirió salir a Catar antes que quedarse bajo sus órdenes sabiendo que la situación no iba a cambiar.

El caso más reciente fue el de Lucas Digne, otra de las figuras del club, quien había tenido una muy buena temporada con Ancelotti. Tampoco fue del agrado del técnico español, quien lo fue relegando a la banca y negándole oportunidades de mostrar toda su capacidad. El resultado no fue otro que la salida del jugador rumbo al Aston Villa aprovechando el mercado de invierno.

El problema de James durante su temporada en el Everton fueron las lesiones, no su desempeño. Hubiera sido de gran ayuda para el equipo. Vía @EvertonESP

Estos dos casos confirman la terquedad del entrenador, quien, cuando se encuentra con jugadores que no son de su agrado, termina por aislarlos y llevándolos a salir del club por la puerta de atrás. Eso es bastante contradictorio porque siempre tuvo un discurso asegurando que cuidaba los intereses del club, no solo deportivos sino también financieros.

No entiendo cómo un técnico que tuvo problemas similares en el Real Madrid llega a otro equipo y repite la historia. ¿Qué hace que los directivos sigan confiando en él? Debe tener un excelente representante para que cada vez que un equipo busca entrenador lo pongan en la baraja de candidatos, siendo un técnico que no ha logrado nada en los últimos años y que se ha caracterizado por borrar jugadores que tenían un buen rendimiento con sus antecesores.

Los directivos del Everton tendrían que estar muy arrepentidos por apostar su proyecto a Benítez y recibir ahora un equipo que pelea por no descender, con una plantilla desvalorizada y con los fanáticos furiosos viendo a su club, que la temporada anterior estuvo disputando puestos europeos, bastante comprometido en la tabla y jugando muy mal.

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Esta situación del Everton, que también han vivido otros equipos con fracasos deportivos, me hace pensar que los directivos están cometiendo graves errores al elegir a los entrenadores de sus equipos, apostando todo su patrimonio deportivo y financiero. Haciendo un paralelo, es como si al momento de elegir el presidente de una compañía se contratara a un directivo que ha quebrado varias empresas o que ha manejado muy mal el desarrollo profesional de sus empleados. No me imagino a una junta directiva apostando por una persona que en los últimos años no ha tenido buenos resultados y que en su hoja de vida muestra éxitos de hace más de una década.

Me da la impresión que en el fútbol se sigue viviendo del recuerdo y de los logros pasados de los entrenadores, y no de su presente. Seguir apostando por entrenadores sin resultados, solo por un discurso de trabajo y exigencia, no debería seguir siendo una constante. Por el contrario, se debe apostar por técnicos que desarrollen a los jugadores, que les den la oportunidad de apostarle a su proyecto deportivo, pero, sobre todo, que no los etiqueten, como lo hizo Benítez.

Por: Mauricio León