En su video oficial de presentación como nuevo director técnico del América de Cali, David González se notó emocionado por la sede del club vallecaucano. “Muy buen Centro de Alto Rendimiento, las canchas están en un estado óptimo”, dijo el joven entrenador antioqueño.
¡Claro! ¿Cómo no va a sentirse feliz de trabajar en esas condiciones? Después de haber dirigido a Millonarios Fútbol Club, esa sede de Cascajal ha de parecer Valdebebas, la ciudad deportiva del Real Madrid.
Blas de Lezo Inversiones es la empresa española que maneja los negocios del fondo de inversión Amber Capital en Colombia, y en este país está representada por Gustavo Serpa. Llegó a Millonarios cuando la institución se reestructuró como sociedad anónima en 2011, pasando de llamarse “Club Deportivo Los Millonarios” a “Azul y Blanco Millonarios F.C. S.A.”.
En aquel entonces, Serpa aceptó invitación de Juan Carlos Ortiz, el máximo líder de la nueva sociedad, para adquirir algunas acciones. Tras el escándalo de Interbolsa y el Fondo Premium, que llevó a la cárcel a Ortiz, hubo una batalla por asumir el poder en Azul y Blanco. Serpa le ganó el pulso al empresario español Javier Aguirre, esposo de la líder política Noemí Sanín, y Blas de Lezo terminó consolidando su posición como máximo accionista en 2015.
Desde ahí todas las decisiones han pasado por Gustavo Serpa, quien, como representante del socio mayoritario, preside la Junta Directiva de Millonarios. Es él quien realmente controla al club, no el presidente de la sociedad, Enrique Camacho, quien se ajusta en casi todo a lo que disponga Serpa.
A finales de 2016 Millonarios estableció su sede deportiva en una parte de Xcoli, un predio deportivo en el norte de Bogotá. El club ’embajador’ ya va a cumplir nueve años de arriendo en ese sector. Originalmente, allá se instaló el club con unas carpas blancas improvisadas al lado de unas canchas de fútbol. Bajo esas carpas queda el gimnasio donde se entrenan los futbolistas.
Las carpas son elementos provisionales para no quedar a la intemperie ante la imposibilidad de hacer rápidamente una construcción. Pero esos elementos “provisionales” ya van a cumplir una década. Nótese que la RAE define “carpa” como “gran toldo que cubre un circo”. Muy bien dicho: esas carpas cubren el circo que es la infraestructura deportiva de Millonarios.
Desde el Centro de Alto Rendimiento (C.A.R) del América, seguramente el nuevo técnico de ese club disfruta de una paradoja. En teoría los ‘diablos rojos’ están en el infierno, pero al trabajar allá David González siente que llegó al cielo después de haber estado en la sede de Millonarios.
Mientras el entrenador antioqueño estaba en Bogotá, en un par de ocasiones las canchas de Xcoli se inundaron y los ’embajadores’ tuvieron que andar como judíos errantes alquilando los campos de juego de distintos clubes sociales para poder entrenar. ¡Imagínense eso!
Mientras que en los clubes serios hay C.A.R., en Millonarios hay C.A.R.P.A.S.. Las ha habido por nueve años en una sede que ni siquiera es propia a pesar de que Azul y Blanco es una entidad tan rentable que ha tenido el equipo del fútbol profesional colombiano con más ganancias económicas en los últimos años.
¡Los ’embajadores’ no tienen embajada!