Pasa a un segundo plano

Foto: Andrés Álvarez / VizzorImage

Se rompió el orgullo antioqueño

Es la octava Copa Colombia de Atlético Nacional, la tercera de forma consecutiva. Creo que fue un merecido ganador de la final por lo que pasó en los dos partidos del clásico paisa. Pero eso queda en un segundo plano.

Sufrimos momentos de terror los que estábamos en el Estadio Atanasio Girardot. Las imágenes publicadas en redes sociales son terribles. Cubriendo la Copa Mundial de 1998 quedé en medio de una pelea de hooligans, y no sentí tanto pavor como esta vez.

La gente después me ofrecía excusas. “Nosotros, los paisas, no somos así; esto no nos representa”. Se rompió el orgullo antioqueño de que las dos hinchadas podían convivir. Toda la fiesta de la salida de los equipos a la cancha quedó muy relegada.

Sacaron cuchillos. Derramaron sangre. Atacaron los equipos de la transmisión de televisión. Rompieron vidrios. Robaron computadoras. Desprendieron sillas de sus lugares. Agredieron gente a diestra y siniestra. Están acostumbrados a pelear y estaban preparados para eso.

Yo no conozco los detalles internos del mundo de las barras bravas. Pero me cuentan que ya se sabía que esto ocurriría: que los hinchas del Medellín iban a impedir la celebración del rival si Nacional ganaba, y que al revés hubiera sido igual.

Quienes lo hacen son pocos en comparación con quienes no lo hacen. La proporción es pequeña. Pero en un estadio con más de cuarenta mil personas, si el uno por ciento actúa violentamente, se trata de 400 desadaptados que son muy difíciles de controlar.

Uno como narrador queda en un limbo. Uno relata la maravilla organizada por los hinchas para la salida de los equipos a la cancha, y después uno se siente como un idiota porque los fanáticos dañan esa fiesta que uno estaba elogiando.

Seguramente vienen sanciones muy duras, sobre todo para el equipo local. Don Raúl Giraldo, el máximo accionista del Medellín, ayer tenía una cara de mucha preocupación por el tremendo daño que esto le hace a las finanzas de su club.

No sé si algún día se van a tomar, de verdad, medidas de fondo. Debe haber legislación muy fuerte para darle dientes a la Justicia para que los detenidos por estos hechos afronten consecuencias duras. Estos personajes deben perder su libertad por un tiempo ejemplarizante.

Tito Puccetti Por: Tito Puccetti

    Envíenos sus datos y nos pondremos en contacto lo más pronto posible