Levantar la Copa del Mundo es el sueño de cualquier futbolista, pero pocos saben que el equipo campeón no se queda con el trofeo original. Aunque los jugadores celebran con él sobre el césped tras la final, la FIFA recupera la copa poco tiempo después y entrega a la selección vencedora una réplica oficial bañada en oro.
La medida busca proteger uno de los objetos deportivos más valiosos y emblemáticos del mundo. Desde el Mundial de Alemania 2006, la FIFA modificó el protocolo para evitar riesgos de daño, pérdida o robo del trofeo original, que permanece bajo custodia del organismo en Zúrich, Suiza.
Durante la ceremonia de premiación, los campeones pueden levantar y celebrar con la copa auténtica. Sin embargo, una vez terminan los festejos oficiales sobre el terreno de juego y las sesiones fotográficas, el trofeo es retirado por la FIFA. A cambio, la federación campeona recibe una réplica oficial, elaborada con un material diferente y recubierta con un baño de oro.
La diferencia entre ambas piezas está principalmente en los materiales. El trofeo original, diseñado por el escultor italiano Silvio Gazzaniga, mide 36,8 centímetros, pesa 6,175 kilogramos y está fabricado con oro macizo de 18 quilates, además de una base de malaquita. Su valor estimado supera los 250.000 dólares, aunque su valor histórico y simbólico es prácticamente incalculable.
La decisión de mantener el trofeo bajo custodia permanente responde también a experiencias del pasado. La antigua Copa Jules Rimet fue robada en dos ocasiones y desapareció definitivamente en Brasil en 1983, un episodio que llevó a la FIFA a reforzar las medidas de seguridad alrededor del nuevo trofeo.
Incluso existe un estricto protocolo sobre quiénes pueden tocar la copa original. Además de los futbolistas campeones, únicamente jefes de Estado y determinados funcionarios autorizados por la FIFA pueden manipular el trofeo sin guantes. En eventos oficiales, cualquier otra persona debe hacerlo utilizando protección especial para evitar daños.
Así, cuando Argentina o España levanten la Copa del Mundo en la final del Mundial 2026, vivirán uno de los momentos más inolvidables de sus carreras. Sin embargo, el trofeo original solo permanecerá con ellos durante unas horas, antes de regresar nuevamente a las vitrinas de la FIFA, mientras la selección campeona conservará para siempre una exclusiva réplica como recuerdo de su conquista.




