La Liga colombiana es una de las cinco más intensas de América

Photo: VizzorImage / Jesús Rico / Cont

El debate sobre qué ligas se juegan a mayor ritmo en el continente suele basarse en percepciones: que si hay más presión, que si se corre más, que si las transiciones son más rápidas. Para salir del terreno de las opiniones, el CIES (Observatorio del Fútbol) publicó una comparación de estilos de juego en las principales competiciones de América utilizando un indicador concreto: la distancia recorrida a alta intensidad por jugador durante 90 minutos.

El estudio se apoyó en una medición específica: solo se contabilizaron los desplazamientos realizados por encima de los 20 km/h durante, al menos, un segundo. Es decir, no se trata de la distancia total recorrida en un partido, sino de esos tramos explosivos que normalmente marcan la diferencia en presión alta, retrocesos defensivos, desmarques, sprints a la espalda de la línea y transiciones de ida y vuelta. En pocas palabras, un termómetro del “ritmo” real con el que se compite.

En nuestro programa de YouTube de Revista La Liga analizamos las razones de esta estadística. Junto a Ricardo Henao, Tito Puccetti, Johan Gómez y Diego Yepes se debetió porqué el FPC cae en un ranking de intensidad, y a la par, en clasificaciones de “menor tiempo de juego disputado” entre otros.

Con ese criterio, la MLS (Estados Unidos/Canadá) lidera como la liga más intensa del continente, con 695 metros de alta intensidad por futbolista y partido. En segundo lugar aparece el Brasileirão con 653 m, confirmando el nivel físico que acompaña su poderío técnico y su dominio reciente en torneos internacionales. El tercer puesto es para la Primera División de Argentina, con 629 m, un registro que coincide con la dinámica de duelos, presión y partidos de alto voltaje emocional.

La Liga MX ocupa la cuarta posición con 592 m, superando por un margen estrecho a la liga colombiana. Finalmente, la Dimayor se ubica quinta con 574 m, cerrando el top 5 de ligas americanas analizadas. Aunque Colombia queda por detrás de las cuatro mencionadas, el dato sigue ubicando al torneo local dentro de un grupo de alta exigencia atlética.

Además, la cercanía con la Liga MX ayuda a entender por qué muchos jugadores colombianos suelen adaptarse con rapidez al fútbol mexicano: los ritmos e intensidades de carrera no están tan alejados, lo que reduce el “shock” físico del cambio. En contraste, dar el salto a MLS o Brasileirão podría requerir un ajuste mayor en potencia, repetición de sprints y sostén del esfuerzo durante todo el partido.

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