Montañas de agua, surfeando al límite. La Liga de Surf.

¿Hasta dónde nos pueden llevar los sueños extremos?

Por: Hugo González Chalela *

En memoria de Mark Foo y de todos los surfistas que nos dejaron tras perseguir un sueño.

Olas de más de seis metros de alto son el sueño para muchos surfistas, pero también pueden ser la peor pesadilla. La noche anterior al oleaje, los surfistas se desvelan por la ansiedad que produce medírsele a esta clase de mar. El precio de la ilusión se puede pagar con lo más preciado, con la vida.

Cuando el mar se crece de tal manera y el océano muestra su carácter, la naturaleza presenta un escenario completamente diferente, anormal. Se necesita un compromiso total para afrontar estas condiciones, una convicción absoluta ante todas las posibilidades porque de otra manera NO se puede asumir el reto y no se debe ni pensar en tocar el agua.

 

Mark Foo sobre su última ola, el 23 de diciembre de 1994, en Mavericks, California. D.E.P. Campeón.

La perspectiva cambia ante el panorama, la consciencia juega el papel más importante. Se pasa de una película divertida a una de terror en la que el surfista es el peor protagonista cuando no está en control de sus propias emociones.

 

Asustarse ante un mar exagerado es arriesgarse y no vale.  Sólo los que tengan nervios inquebrantables y suerte que los acompañe, como su mejor aliado, y ángel guardián, saldrán ilesos y radiantes de estos mares.

 

La corriente de “El Niño” se convierte en “El Jefe”.  A veces en contra, cuando se decide probar la diferencia y desafiar los extremos entre montañas de agua. Se necesita mucho coraje, fuerza física y mental, y conocimiento sobre el océano para sobrevivir ante un mar de leva de estas dimensiones.

 

El joven Koa Rothman, a sus 22 años es parte de la nueva generación de surfistas extremos en Jaws, Maui, Hawái.
Maya Gabeira, surfista brasilera con el récord mundial femenino en una ola de 22,4 metros. Febrero de 2020, en Nazaré, Portugal.

Un experto surfista californiano de olas grandes dice que: “Los chicos sin entrenamiento no se suben al ring a pelear con Mike Tyson, eso no se hace. Surfear olas normales consiste en saber moverse cuando todo va bien, surfear olas grandes es completamente diferente; consiste en saber moverse cuando todo va mal. Caerse de una de esas olas es como golpear el agua como si fuera concreto a 80 km/h y se siente como si mil toneladas de agua te destrozaran y te noquearan, sumergiéndote en un lugar tan profundo y oscuro en el que nunca jamás querrás estar.”

Greg Long, experto surfista de San Clemente, California. Pico Alto, Perú. Greg estuvo muy cerca de pagar el precio total.

¿Entonces por qué hacerlo? Eso solo lo entienden los que se le miden. Es un tema de pura adrenalina, de surfistas adictos a la sensación que produce el bajar olas gigantescas y a la adrenalina que genera encontrarse en medio del mar entre condiciones extremas.

En Suramérica encontramos olas grandes en las playas de Punta de Lobos a seis kilómetros de Pichilemu, Chile, rodeada por acantilados hasta de 50 metros de altura. En Pico Alto en el Perú también se surfean olas grandes. En Teahupoo, en Tahití, rompen unas de las más peligrosas por el fondo tan bajo y el arrecife sobre el que revientan. En Nazaré a 120 kilómetros al norte de Lisboa, en Portugal, se encuentran las más altas registradas y surfeadas. Ahí los surfistas necesitan asistencia de motos acuáticas para los rescates. Y por el desproporcional movimiento de agua que genera la ola al levantarse y que hace casi imposible para los surfistas remarla con los brazos y alcanzarla; son remolcados por las motos acuáticas para surfearlas.

 

Punta de Lobos, Pichilemu, Chile.

Al norte de California en el helado y oscuro Océano Pacífico se encuentran las de Mavericks, donde se ahogó el legendario y experimentado surfista hawaiano Mark Foo en su primer intento por esta playa.

Mark Foo. 1958-1994. "Si quieres vivir la mayor emoción, tienes que estar dispuesto a pagar el mayor precio". "Sería una forma preciosa de irme. Quiero decir que quisiera morir así". Y así nos dejó.

En el archipiélago de Hawái en Maui, Jaws estremece el arrecife desde el fondo del océano hasta la montaña cuando revienta. Y en Oahu, en la bahía de Waimea y en Pipeline también se surfean olas sobrenaturales.

 

La Bahía de Waimea, Ohau, Hawái.

Para surfear olas de esta dimensión se utilizan dos modelos de tablas específicos:

Las Guns (armas en inglés) son tablas que pasan los diez pies de altura, con peso suficiente y flotabilidad apropiada especialmente diseñadas para remarle a olas grandes.

En el mundo de los deportes extremos hay de todo

A unos les gusta tirarse de la cima de una montaña solo con un traje aerodinámico desafiando la gravedad. Otros la desafían lanzándose del pico de un nevado sobre un par de esquís o un snowboard (tabla de nieve, en inglés).

 

Motocicletas, patinetas y bicicletas por los aires, despegando de altas rampas y realizando maniobras radicales antes impensables.

 

Lo del mar tiene algo muy particular por todo lo que representa el agua y el océano.

Pipeline, Oahu, Hawái.
El portugués Hugo Vaus tiene el récord mundial. Una ola de 35 metros en Nazaré. "Sentía que me perseguía una avalancha".

Todos estos atletas son de la mejor manera unos rebeldes y apasionados de corazón. Y como los mejores artistas que también son, tienen un poco de locos y la gran determinación de interpretar su mejor obra a través de la fuerza de la naturaleza.

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Hugo González Chalela

Surfing Coach