El Manchester United pasaba por una mala racha al mando de Rúben Amorim, con un registro de 24 victorias, 18 empates y 21 derrotas en 63 partidos. Fue tan solo un 31,9 por ciento de victorias, el peor porcentaje de los últimos años en el club. Lo que no se esperaba era que el equipo reaccionara, y de qué manera, solo con el cambio de técnico.
Se demuestra otra vez que no es suficiente tener éxito con un equipo, como Amorim lo tuvo con el Sporting de Portugal. Un buen director técnico debe lograr la continuidad en otras partes y transmitir un mensaje ganador, y eso fue algo que no pudo hacer el entrenador portugués en Inglaterra.
Lo que tampoco nadie imaginó es que al comando de Michael Carrick el equipo iba a tener semejante despertar. Le ganó a los dos mayores candidatos al título de la Premier League, los más fuertes en el grupo llamado “Big Six”. Primero le ganó al Manchester City en un derbi espectacular y luego al líder del campeonato, Arsenal, en un partido apasionante y con un final inesperado.
Lo increíble es que los ‘diablos rojos’ han tenido una transformación drástica en solo dos partidos al mando del entrenador de la casa. Pareciera que los jugadores entienden muy bien lo que él quiere porque se adaptaron de maravilla y han logrado mostrarse muy competitivos, sorprendiendo a sus rivales con su intensidad de juego y capacidad.
Está claro que el problema del Manchester United no era de talento porque tiene jugadores de sobra, y eso se ha visto reflejado a las órdenes de Carrick, quien ha logrado subir el nivel de sus pupilos y convencerlos de su capacidad.
Uno de los problemas críticos del equipo era la defensa, y parece que por fin la encontró con la dupla de centrales formada por Lisando Martinez y Harry Maguire. En la mitad de campo la capacidad de recuperación y creación de Kobbie Mainoo le ha dado un apoyo gigante a Casemiro, lo que a su vez le dio más libertad a Bruno Fernandes, evitándole recorridos demasiado largos para recuperar el balón, como se lo pedía Amorim. Adelante se encontró con dos goleadores que retornaron con gol, Bryan Mbeumo y Matheus Cunha.
La duda sigue siendo por qué con semejante plantilla el técnico portugués no pudo lograr que sus jugadores respondieran adecuadamente y fueran competitivos, como lo han demostrado en tan solo dos fechas y con muy poco tiempo de trabajo junto a Carrick.
Creo que no todos los jugadores se adaptan a un sistema de juego o a las formas de un entrenador. Por eso el éxito de un técnico en una liga no garantiza que en otra pueda triunfar, y eso ha sido el reflejo de muchos equipos, especialmente en la Premier League. Muchos entrenadores no han podido sostener el éxito que traían; ya lo vimos con Thomas Tuchel, David Moyes, Graham Potter.
Este repentino despegue del Manchester United puede estar asociado a traer un hombre de la casa, que triunfó como jugador y que estuvo a las órdenes de Sir Alex Ferguson. Es un entrenador que sabe y entiende lo que significa este club; es más, lo siente propio porque lo ha vivido desde adentro. Ya lo dijo Arsene Wenger luego de la derrota del Arsenal: “he has created something”.
La clave será ahora mantener ese entusiasmo de los jugadores y de la afición para seguir subiendo posiciones. Ya está en zona de clasificación a la próxima Champions League, con 38 puntos, y a ocho del tercer lugar. Pero queda mucha Premier League y, si sigue a ese ritmo, podrá escalar un poco más y meter presión a los tres que luchan por el título arriba: Arsenal, Manchester City y Aston Villa.
Nos queda seguir disfrutando y viendo el renacer de uno de los grandes de Inglaterra y Europa, y la aparición de un nuevo técnico que puede dar muchas alegrías a una afición que vive del recuerdo de lo que consiguió el técnico más ganador de la Premier, el gran Sir Alex Ferguson