Deporte en rutas impredecibles

Vemos que muchas ligas del fútbol europeo entran en su recta final, van definiendo sus campeones, y nos vamos acostumbrando a los estadios sin público por las ganas de volver a ver en acción el deporte que tanto nos gusta, aunque sintamos el vacío de los cantos apasionados en las tribunas que ponen a palpitar el corazón de los jugadores y le dan color al juego. Pareciera que todo va volviendo a la normalidad, que es hora de pensar en la próxima temporada, y que, si ellos pudieron, todos los demás países también podemos implementar el regreso de la pelota a las canchas. Pero no será tan fácil, ni para el fútbol en todos los rincones ni para otras disciplinas menos populares que el ‘deporte rey’.

 

El deporte ya es diferente; seguramente, por un buen tiempo más, dejará de hacerse para los espectadores en los estadios, coliseos, carreteras o pistas, y seguirá haciéndose para un espectador de televisión o dispositivos móviles, de streaming en general, que es, ahora más que nunca, el gran público para los espectáculos masivos, no solo del deporte.

 

Los protocolos de seguridad harán parte de las diferentes actividades deportivas y estarán en cada una de las disciplinas. Cambiarán según el país, y seguramente variarán de acuerdo con la situación de cada región. No habrá torneos, amistosos o profesionales, sin protocolos, que ya son parte esencial y básica para que cualquier encuentro se pueda realizar, y será además un factor determinante en la preparación y giras de los atletas. Solo imagínense los tiempos de cuarentena para pasar de un país a otro o las condiciones para poder participar en un determinado evento.

 

La situación del deporte y de actividades como el fútbol se empiezan a ‘normalizar’, pero necesariamente todo tendrá consecuencias complejas. La FIFA indicó a Conmebol iniciar la Eliminatoria a la Copa del Mundo Qatar 2020 en septiembre próximo. Como está el panorama me atrevería a decir que la fecha podría cambiar, pues la logística tampoco será una tarea fácil y la posición de los clubes dueños de los derechos de los jugadores serán más radicales con el requerimiento de sus selecciones nacionales. ¿Cómo serán las convocatorias y los viajes de los futbolistas desde sus países de residencia a las sedes de los partidos?, ¿en qué condiciones se podrán hacer esos desplazamientos?, ¿existirán las cuarentenas en ese entonces?, ¿cómo será el manejo en los aeropuertos, los hoteles, los sitios de concentración, los campos de entrenamiento, los estadios? Son muchas preguntas. ¿La FIFA obligará a los clubes a prestar los jugadores?, ¿quién asumirá la responsabilidad de un contagio en una gira de estas? Y súmele, ¿cómo será el regreso a los países donde viven los futbolistas luego de cumplir los compromisos con sus Selecciones?

 

Esta rutina para muchos equipos y jugadores antes de la pandemia duraba perfectamente diez o doce días desde el momento en que iniciaban su recorrido, jugaban con su Selección y regresaban a la sede habitual. Seguro que ahora la situación será muy diferente, y esos tiempos tendrán necesariamente que ampliarse, lo que afectaría directamente los calendarios de las ligas europeas, que son las grandes surtidoras de jugadores para las selecciones suramericanas en época de clasificación a la Copa del Mundo. No sería extraño que las primeras fechas de la Eliminatoria se disputaran con equipos integrados, en su mayoría, por jugadores de las ligas locales, y obviamente a puerta cerrada.

 

No solo el fútbol tiene ese panorama: imagínense los protocolos para la disputa de las grandes carreras de ciclismo, que son por norma de tres semanas, que van de una ciudad a otra todos los días, con los ciclistas, sus acompañantes y los encargados de logística cambiando de hotel a diario. Es realmente complejo, y ese factor será determinante para las programaciones de las pruebas en un corto plazo.

 

Sin duda, el mundo cambió y sigue cambiando. El deporte también cambió. Lo claro es que nada será igual, pero hay muchas actividades que no tienen aún claro cómo serán a corto, mediano y a largo plazo, todo porque ya nada será tan previsible y programable como antes. De todas maneras, aquí estaremos para contarles todas las modificaciones y todas las hazañas de nuestros deportistas, que seguramente se adaptarán a nuevos y permanentes desafíos.

Por: Ricardo Henao Calderón

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