¿Qué le pasa a la Selección?

Colombia sumó su segunda derrota consecutiva jugando peor que en Barranquilla, algo que parecía difícil de superar.

Otra vez fue superada en todos los terrenos del campo y además fue humillada por un equipo que salió a comerse el mundo de principio a fin.

¿Cómo se explica que un equipo que no había perdido ningún partido antes de las Eliminatorias esté jugando tan mal y que lleve dos partidos consecutivos siendo goleado? Peor aún es que en estos partidos le marquen un gol antes de los primeros diez minutos. Colombia entra perdiendo los partidos porque juega sin intensidad, porque pierde todos los duelos individuales y, lo más grave, porque sus jugadores están desconcentrados pensando en otra cosa menos en ganar.

Queiroz perdió en una fecha a Santiago Arias y luego a Estefan Medina y con esto vino la debacle en la zona defensiva. No ha podido encontrar un jugador que cubra esa posición. Primero probó con Cuadrado que parece que en la Selección no conoce esa posición de lateral, en la que juega en el mejor equipo de la liga italiana, algo extraño para un jugador de ese nivel, es como si no quisiera asumir el reto de jugar de lateral, como si ya tuviera escriturada la banda derecha.

En el centro del campo estaba el equilibrio del equipo, por lo menos eso fue lo que vimos contra Venezuela, en donde Wilmar Barrios fue el eje y tuvo el apoyo de un gran Lerma que se encargaba de distribuir el balón y de generar peligro en el arco rival… ahora resulta que el medio campo es un desastre; no quitan un balón y cuando lo recuperan no saben qué hacer con él. El bajo nivel de barrios hizo que el técnico lo sacara en Barranquilla y lo dejara en el banco contra Ecuador. En Quito vimos el peor partido de Lerma y tuvo que ingresar Barrios para dar un poco más de orden a un equipo totalmente desdibujado.

Las malas decisiones de Queiroz han llevado al naufragio, y digo las malas decisiones, porque el técnico lo ha demostrado con los cambios que ha materializado, tratando de volver a la idea original que tenía en su cabeza. Lo demostró después de cambiar a 4 jugadores faltando cinco minutos para terminar el partido con Ecuador, eso habla del desespero y la falta de confianza por sus jugadores.

La responsabilidad no puede ser solo del entrenador, cuando un equipo juega de esa forma y no demuestra amor por la camiseta, algo que no es normal en estos jugadores, es porque existen otros factores de fondo que están generando esta situación. Algo está pasando entre el entrenador y los jugadores o entre los jugadores, algo se rompió en este equipo y el técnico no lo ha querido decir y mucho menos los jugadores.

El martes dio la impresión que los jugadores no querían luchar por el partido, y esto puede ser consecuencia de la altura que puede afectarlos, pero no a todos los jugadores de un equipo. ¿Los jugadores quieren terminar con esta relación y sacar a Queiroz? Espero que no sea así. ¿Cómo más se explica semejante papelón?

Quedan 4 meses para recomponer esta situación, afortunadamente los resultados de la fecha fueron favorables para Colombia y no quedó muy lejos del cuarto puesto; sin embargo, con el fútbol y los problemas que deben existir al interior, las cosas no van a cambiar y seguiremos naufragando por la Eliminatoria como en éstas dos jornadas. Por el bien de la Selección, esperemos que las cosas cambien y que esté equivocado, que los malos resultados sean una consecuencia de problemas técnicos y de falta de entendimiento del sistema de juego del entrenador por parte de los jugadores.

Por: Mauricio León