Se terminó la Copa Mundial y tenemos a un gran campeón, un equipo que vino de menos a más, que fue encontrando la forma durante el torneo y que tuvo que enfrentarse a rivales muy complejos que lo pusieron a prueba antes de la final. Tuvo un camino muy distinto al de la Selección Argentina, que solo tuvo un rival de élite, Inglaterra, previo a la disputa del partido por el título.
La Selección de España nos dio nuevamente una demostración de cómo controlar a un rival y hacerlo ver muy mal. Como lo había hecho frente a Francia, lo repitió contra los argentinos. No les prestó el balón sino que lo manejó a su antojo, definió los tiempos del partido y generó varias opciones de gol que hicieron salir figura al portero Emiliano Martinez
De hecho, fue uno de los mejores partidos que se le han visto al ‘Dibu’. El juego se ha debido terminar en los noventa minutos, pero las atajadas del golero ‘albiceleste’ y la falta de pegada de los delanteros españoles le permitió llegar vivo al alargue a Argentina.
El gol era cuestión de tiempo y de puntería, y finalmente llegó en los pies de un jugador que mereció mucho más durante el Mundial. Tal vez la suerte, la presión o la ansiedad no lo dejaron marcar antes; pero nunca perdió la fe y encontró el premio a su esfuerzo en la única jugada clara que le quedó y terminó convirtiéndose en el héroe del conjunto español. Es que Ferran Torres es de esos delanteros que no se sabe en qué posición juega, porque lo han utilizado como extremo, interior, falso nueve y, a veces, como centro delantero. Siempre lucha, pelea y, aunque no es un gran goleador, está al acecho para aprovechar esas oportunidades que le dan sus entrenadores.
Los dirigidos por Luis de la Fuente fueron el equipo más regular del torneo. Tuvieron la valla menos vencida; apenas recibieron un gol, y no fue por las salvadas de su portero sino por contar con la mejor defensa del torneo. De hecho, dos de esos defensores van a estar en el equipo ideal del torneo. Me refiero a Pau Cubarsí y Pedro Porro. También tienen al Balón de Oro del Mundial, que es el mediocampista Rodri. Esas fueron las bases de un equipo que no es muy goleador, pero al que los 14 goles que marcó le bastaron para coronarse como el mejor del mundo.
Este equipo nos demostró que no basta con tener grandes individualidades, que también se necesita un trabajo de equipo. Se requiere coordinación, control del juego, generación de fútbol y, sobre todo, manejar los momentos del partido y convertir esa superioridad y dominio en goles en los momentos definitivos del encuentro. Este campeón no tiene ningún reproche. Creo que ganó el fútbol y el título es un reconocimiento al que mejor trató el balón durante todo el torneo.
Este equipo que está invicto hace 38 encuentros y que venía de ser campeón de la Eurocopa se ha impuesto al campeón de América y es el nuevo rey del fútbol mundial. Con una base de jóvenes extraordinarios que han sido soporte fundamental de su proceso, Luis de la Fuente ha llevado a la Selección Española a obtener su segunda Copa Mundial. Lo hizo dejando atrás a tres de las favoritos al torneo, Portugal, Francia y Argentina, una muestra más del nivel que tuvo el equipo ibérico durante la competición.
Se cierra un Mundial de 48 selecciones, con éxito rotundo en taquilla, con una gran organización, con pocas revelaciones y algunas consolidaciones. Ha sido una gran despedida para Lionel Messi, llegando hasta la final y mostrando que a sus 39 años todavía le quedaba mucho fútbol. También ha sido un Mundial con polémicas arbitrales por favorecer a Argentina, por intromisión de Donald Trump y los abucheos a Gianni Infantino por actuar por fuera del reglamento para quedar bien con el anfitrión.
Pero nada de esto opacó al fútbol, que es y es y seguirá siendo el mejor espectáculo del mundo. Ahora solo nos queda esperar por cuatro años, cuando el campeón reinante sea anfitrión, algo que es inédito en el fútbol mundial.