Una ‘Tricolor’ bipolar

Foto: VizzorImage / Fotobaires / Juan Pablo Amelio

Dos caras muy distintas en cuestión de cinco días

Tenemos un equipo bipolar, que puede pasar de jugar uno de sus peores partidos frente a Perú y luego hacer un gran juego frente a la campeona del mundo. Está claro que nuestra Selección Colombia se crece frente a rivales de peso, como Argentina, Brasil y Uruguay; pero también está claro que frente a esos rivales ha dejado escapar puntos por falta de concentración y capacidad para cerrar los partidos.

Lo que vimos ayer fue un equipo muy distinto al que deambuló por el Metropolitano de Barranquilla. Fue un conjunto muy organizado, presionando, disputando cada balón y saliendo muy rápido cada vez que lo recuperaba.

También está claro que una cosa es este equipo con Luis Díaz y otra muy diferente sin él. Quedó comprobado ayer que el técnico Néstor Lorenzo debe armar un equipo en torno al guajiro para aprovechar esa capacidad de desborde y de definición que ha desarrollado bajo las órdenes de Arne Slot jugando de falso nueve.

Duele ver como otra vez se va de las manos un partido controlado. Le volvió a pasar a la Selección lo mismo que frente a Paraguay y Brasil; pero esta vez duele mucho más porque se jugaba contra los campeones del mundo, en su cancha, frente a 85.000 personas que los alentaban y, sobre todo, porque no se veía cómo nos pudieran ganarnos. Fue lo mismo de los partidos anteriores: se falló por detalles y falta de concentración.

Jhon Lucumí, que había tenido un partido extraordinario, quiso aprovechar su malicia para perder tiempo. El árbitro se dio cuenta y no cayó en su trampa. El resultado no pudo ser peor: dejó sin marca a un gran jugador como Thiago Almada, que no perdonó y empató un partido que tenía que ganar Colombia por todo lo que había hecho.

Eso sí, me queda una duda: ¿cuándo Argentina se quedó con diez jugadores, los colombianos se metieron atrás por instinto defensivo o por decisión técnica? Lo digo porque ese era el momento de dar un paso al frente y aprovechar ese jugador más que teníamos para controlar el partido y buscar el puntillazo final. Por el contrario, la expulsión fue un envión anímico para los argentinos, que nos empataron estando en inferioridad numérica.

Pero una vez igualaron se fueron para atrás, como conformándose con un empate muy luchado, y nosotros dimos un pase al frente para ir a buscar un partido que veíamos que se podía ganar. Ya con poco tiempo y de forma atropellada, no se pudo generar mucho riesgo y terminamos empatando. Es un resultado positivo, que suena a derrota por todo lo que se había hecho.

Ahora, el tema de los cambios me deja dudas en la forma cómo el profe Lorenzo cerró el partido. La salida de Jaminton Campaz debió ser por Jhon Arias; fue muy poco lo que generó en marca y ataque Andrés Román, seguro porque entró nervioso y se vio muy atropellado, quitándose espacios con Daniel Muñoz jugando como doble lateral.

Además, ante la salida de Kevin Castaño luego de luchar como un gladiador se necesitaba un jugador de característica similares; debía entrar Rafael Carrascal para tener mayor control. Adicionalmente, está claro que no hay un jugador que asuma el rol de James Rodríguez, seguramente Quintero era el indicado, pero no fue llamado por lesión. Jorge Carrascal no ha podido con esa posición, y solo en el inicio de la era Lorenzo pudo comandar el medio campo de nuestra Selección.

Es un gran resultado y una resurrección de un equipo que necesitaba un partido así para darse cuenta de su potencial y recuperar la memoria de una Copa América que nos hizo soñar. El equipo estaba en la memoria de estos jugadores y seguramente, con un poco de tiempo y trabajo colectivo, van a poder volver al nivel que tuvieron.

La clasificación está cerca y, aunque el nivel de juego de ayer no refleje la posición en la que deberíamos estar, todavía toca ganarle a Bolivia en Barranquilla para asegurar la clasificación y evitar el repechaje. Será clave jugar un gran partido contra los bolivianos, tener en el estadio el apoyo de un público que impulse y no se dedique a tomarse selfies. Lo que necesita este equipo es gente que crea y que apoye, algo que estoy seguro de que se lograría si la Selección jugara en Bogotá o en Medellín con un público que sabe lo que es alentar a un equipo.

Por: Mauricio León

    Envíenos sus datos y nos pondremos en contacto lo más pronto posible